España crece, pero las dudas también
Más empleo, más consumo y más PIB. La pregunta es cuánto de ese crecimiento llega al poder adquisitivo de los hogares y qué puede sostenerlo en 2027.

En este artículo
- El motor está dentro de España
- El segundo interrogante: los precios
- Más empleo no significa automáticamente más productividad
- Un mercado laboral fuerte, pero con nuevas señales
- El fin del impulso extraordinario europeo
- España no está ante una crisis
- La gran pregunta de 2027
La economía española continúa sorprendiendo por su resistencia. La Cámara de Comercio de España ha elevado este martes su previsión de crecimiento para 2026 hasta el 2,5%, dos décimas más que en su estimación anterior. Al mismo tiempo, rebaja ligeramente su previsión para 2027, hasta el 1,9%. [Cámara de España]
El mensaje inicial parece inequívocamente positivo: España sigue creciendo con fuerza en un contexto internacional especialmente complicado, marcado por tensiones geopolíticas, encarecimiento de la energía y una economía europea mucho más débil. Y esa fortaleza no es solo una previsión.
Durante el segundo trimestre de 2026, el PIB español creció un 0,7% respecto al trimestre anterior y un 2,7% interanual. La economía volvió así a mantener un ritmo de expansión claramente superior al de buena parte de la eurozona. [INE]
El mercado laboral ofrece una imagen igualmente fuerte. España alcanzó en el segundo trimestre los 22,779 millones de ocupados, 510.200 más que un año antes. La tasa de paro descendió hasta el 9,87%, por debajo del 10% por primera vez en este ciclo. [INE]
La nueva previsión de la Cámara profundiza esa tendencia: espera que la ocupación crezca un 2,3% durante 2026, lo que equivaldría a aproximadamente 480.000 empleos adicionales. Hasta aquí, el titular sería sencillo: España crece, crea empleo y resiste mejor de lo esperado. Pero la composición de ese crecimiento introduce varios interrogantes.
El motor está dentro de España
El elemento más importante para entender la economía española actual no es únicamente cuánto crece el PIB, sino de dónde procede ese crecimiento.
En el segundo trimestre, la demanda nacional aportó 3,3 puntos porcentuales al crecimiento interanual, mientras que el sector exterior restó 0,6 puntos. El consumo de los hogares aumentó un 3,2% y la formación bruta de capital un 4,7%. [INE]
Dicho de otro modo: España está creciendo fundamentalmente porque dentro del país se consume, se invierte y se emplea a más personas.
La Cámara de España espera que esa dinámica continúe. Su nueva previsión sitúa la aportación de la demanda nacional en alrededor de 2,9 puntos de PIB durante 2026.
Eso constituye una fortaleza importante. Una economía apoyada en consumo e inversión interna es menos dependiente de un único mercado exterior.
Pero también tiene una consecuencia: si las importaciones crecen más que las exportaciones, parte del aumento de la demanda doméstica termina beneficiando a productores extranjeros. Eso ya aparece en los datos.
Durante el segundo trimestre, las exportaciones españolas de bienes y servicios apenas aumentaron un 0,3% interanual, mientras que las importaciones lo hicieron un 2,1%. [INE]
La Cámara ha rebajado ahora sus previsiones para el sector exterior y calcula que las exportaciones crecerán aproximadamente un 1,4% en 2026, frente al 2,2% de las importaciones. Por el momento, eso no significa que España tenga un problema de financiación exterior. Al contrario.
El Banco de España calcula que el país mantenía en junio un superávit por cuenta corriente equivalente al 2,3% del PIB y una capacidad de financiación total del 3,3%. El turismo continúa proporcionando un saldo extraordinariamente elevado, equivalente al 4,1% del PIB. [Banco de España] Ese dato es fundamental porque diferencia claramente la situación actual de otros periodos de crecimiento español. España todavía puede consumir e invertir con fuerza sin generar un gran déficit exterior. Pero el deterioro reciente del saldo de bienes y servicios no turísticos merece seguimiento.
El segundo interrogante: los precios
El crecimiento español llega acompañado de un problema cada vez más visible. La inflación. El IPC alcanzó en agosto una tasa interanual del 4,3%, frente al 3,6% registrado en julio. Es la tasa más elevada de los últimos años recientes. El INE atribuye buena parte del salto a combustibles y lubricantes, además de un menor descenso de los precios de los alimentos respecto al año anterior. [INE] Aquí hay un matiz importante. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, bajó una décima hasta el 2,9%. [INE] Por tanto, sería incorrecto concluir que todos los precios están acelerándose al mismo ritmo.
El nuevo shock inflacionista tiene un importante componente energético. Pero eso no significa que su impacto sobre las familias sea irrelevante.
La Cámara de España ha elevado su previsión de inflación media para 2026 hasta el 3,2%, medio punto más que en sus estimaciones anteriores.
Y cuanto más tiempo permanecen los precios creciendo por encima de los salarios nominales de determinados trabajadores, mayor es la erosión acumulada del poder adquisitivo. Las estadísticas salariales tampoco ofrecen una fotografía única.
Los salarios pactados en convenios colectivos venían creciendo alrededor del 3% hasta agosto, mientras que el coste laboral por hora trabajada aumentó un 4,2% interanual en el segundo trimestre. Son indicadores diferentes y no deben confundirse. El segundo incluye componentes adicionales al salario y no representa exactamente cuánto dinero llega al bolsillo de cada trabajador. [Mites] Por eso es demasiado simplista afirmar que "los salarios españoles están cayendo un 1,3%".
Pero también lo sería ignorar que muchos hogares están viendo cómo determinados gastos aumentan más rápido que sus ingresos. El PIB puede crecer al mismo tiempo que una parte de la población siente que vive peor. No es una contradicción estadística.
Más empleo no significa automáticamente más productividad
El tercer interrogante es probablemente el más importante a largo plazo. La productividad. España está creando empleo a un ritmo muy elevado. Durante el segundo trimestre, los puestos equivalentes a tiempo completo aumentaron un 2,3% interanual y las horas efectivamente trabajadas un 2,8%. [INE] Sin embargo, el PIB aumentó un 2,7%.
Como resultado, la productividad por puesto de trabajo apenas avanzó un 0,4%, mientras que la productividad por hora efectivamente trabajada cayó un 0,1% interanual. [INE] Aquí aparece una diferencia fundamental.
Una economía puede crecer de dos maneras: incorporando más trabajadores y más horas, o consiguiendo que cada hora de trabajo genere más valor. España está haciendo extraordinariamente bien lo primero. La incógnita es cuánto puede mejorar lo segundo.
Eso importa porque el crecimiento de la productividad es, a largo plazo, uno de los principales mecanismos que permiten elevar salarios reales sin generar inflación.
Si cada trabajador produce más valor por hora, las empresas pueden pagar salarios mayores sin trasladar necesariamente todo ese coste a los precios. Si la productividad permanece estancada, esa mejora resulta mucho más difícil.
Un mercado laboral fuerte, pero con nuevas señales
La fortaleza del empleo tampoco debería ocultar ciertos cambios dentro del mercado laboral. El número de personas con más de un trabajo alcanzó en el segundo trimestre un máximo histórico de 651.200 personas, 70.000 más que un año antes, un crecimiento del 12%. Aun así, representan alrededor del 3% de todos los ocupados, por lo que continúa siendo un fenómeno minoritario. [EFE Noticias]
Ese récord no demuestra que 651.200 personas estén obligadas a trabajar dos empleos porque no llegan a fin de mes. Detrás del pluriempleo conviven perfiles muy distintos.
Pero el dato merece seguimiento porque coincide con una economía en la que empleo y precios están aumentando simultáneamente. Algo similar ocurre con las bajas laborales.
Las ausencias por incapacidad temporal han crecido significativamente durante la última década y el coste asociado también se ha elevado. Entre las posibles causas aparecen el envejecimiento de la población laboral, las listas de espera sanitarias, problemas musculoesqueléticos, salud mental y condiciones laborales. [RTVE.es]
Sería incorrecto presentar el aumento de las bajas como explicación directa de la débil productividad: la productividad por hora del INE utiliza precisamente las horas efectivamente trabajadas.
Pero sí puede afectar a la organización de las empresas, las sustituciones, la continuidad productiva y los costes.
Es otra pieza del mismo debate: España tiene más personas trabajando, pero necesita conseguir que el crecimiento del empleo se traduzca también en mayor eficiencia y valor añadido.
El fin del impulso extraordinario europeo
Existe además otro elemento temporal. Los fondos Next Generation EU han contribuido durante los últimos años a impulsar la inversión española. Ese apoyo no será permanente.
La Cámara prevé que la inversión todavía crezca un 4,5% en 2026, pero reduzca su ritmo al 3,8% en 2027, en parte porque la fase más intensa de ejecución de los fondos europeos está llegando a su fin.
La Comisión Europea ya señalaba en mayo que la inversión vinculada al Plan de Recuperación seguía siendo uno de los pilares de la economía española y que el crecimiento probablemente se moderaría a medida que ese impulso extraordinario disminuyera. [Comisión Europea] La cuestión entonces será qué queda después.
Si las inversiones europeas permiten mejorar infraestructuras, digitalización, energía, capital tecnológico y productividad empresarial, parte de su efecto sobrevivirá al propio programa.
Si buena parte de su impacto se limita al gasto ejecutado durante estos años, el crecimiento podría desacelerarse con mayor intensidad.
España no está ante una crisis
Todos estos interrogantes necesitan una cautela fundamental. Los datos actuales no describen una economía en crisis. España crece más que la mayoría de las grandes economías europeas. El empleo está en máximos. El paro baja. La inversión continúa aumentando. La cuenta corriente permanece en superávit.
La deuda de hogares y empresas está en una situación mucho más sólida que antes de la crisis financiera.
Incluso la inflación presenta una diferencia importante respecto a otros episodios: buena parte de la aceleración reciente procede de la energía, mientras la subyacente se mantiene por debajo del 3%. La historia no es que el crecimiento español sea falso. El crecimiento es real. La historia es que su calidad importa tanto como su cantidad.
La gran pregunta de 2027
La Cámara de España mejora sus expectativas para 2026 al mismo tiempo que reduce las de 2027. No es una contradicción.
Significa que el presente está funcionando mejor de lo esperado, mientras los riesgos de medio plazo están aumentando. Un crecimiento basado en más empleo, más población y más consumo puede mantenerse durante bastante tiempo. Pero para que ese modelo genere mejoras sostenidas del nivel de vida necesita algo más: productividad.
Sin aumentos importantes de productividad, resulta difícil conseguir salarios reales mayores, mantener la competitividad exterior y contener la inflación al mismo tiempo.
El verdadero debate sobre la economía española, por tanto, no debería reducirse a si el PIB crece un 2,3%, un 2,5% o un 2,7%.
Debería centrarse en otra pregunta: ¿cuánto de ese crecimiento se está convirtiendo en mayor riqueza por persona y mayor capacidad de compra para los hogares? España está demostrando una capacidad de resistencia que no debería minimizarse.
Pero precisamente porque el presente es relativamente fuerte, este puede ser el momento adecuado para observar los desequilibrios antes de que se conviertan en problemas. El reto no es simplemente seguir creciendo. Es conseguir que el crecimiento de hoy permita producir más, competir mejor y vivir mejor mañana.
Fuentes y documentación
Las previsiones se atribuyen a la institución que las publica. Las cifras observadas conservan el periodo y las referencias del artículo original. Añadido el enlace a la nota de la Cámara de España el 15 de septiembre de 2026.
- Cámara de España — previsiones de crecimiento, inflación y empleo. 15 de septiembre de 2026. Fuente de las estimaciones para 2026 y 2027.
- INE — Contabilidad Nacional Trimestral de España, segundo trimestre de 2026: ine.es
- INE — Encuesta de Población Activa, segundo trimestre de 2026: ine.es
- INE — Índice de Precios de Consumo, agosto de 2026: ine.es
- Banco de España — Balanza de pagos mensual, junio de 2026: bde.es
- Ministerio de Trabajo y Economía Social (Mites) — Estadística de convenios colectivos de trabajo: mites.gob.es
- EFE Noticias — Récord de pluriempleo: efe.com
- RTVE.es — Cifras clave del absentismo y las bajas laborales: rtve.es
- Comisión Europea — Previsión económica de España: economy-finance.ec.europa.eu